Este jueves ocurrieron dos cosas en Lisboa que demuestran un giro político del actual Gobierno portugués, en manos de la coalición conservadora Alianza Democrática. La policía irrumpió en una céntrica calle de Martim Moniz, donde se concentran muchos negocios de extranjeros, en busca de delitos. Después de registrar, al menos, a unas 30 personas que fueron alineadas contra las paredes en unas imágenes muy difundidas por prensa y redes, la operación se saldó con dos detenciones: un hombre con arma blanca y algo de cannabis y un sospechoso de varios robos. La “operación especial de prevención delictiva”, como fue bautizada oficialmente, no arrojó grandes cifras, pero proporcionó una imagen nítida de que el Ejecutivo de Luís Montenegro convertirá la gestión de la inmigración y la seguridad ciudadana en dos banderas que quiere disputar a Chega, el partido de ultraderecha que recibió más de un millón de votos en las últimas elecciones. En Bruselas, el primer ministro defendió el despliegue pese a la parquedad de resultados: “Es muy importante que se desarrollen operaciones como esta para que exista visibilidad y proximidad en la vigilancia y fiscalización de las actividades ilícitas”.